DIFERENTES DESIGUALES Y DESCONECTADOS NESTOR GARCIA CANCLINI PDF

Si no conoces la respuesta, discute la pregunta. Los estudios comunicacionales consideran, casi siem13 pre, que tener cultura es estar conectado. De pronto, demasiados cambios desfiguran ese paisaje. Las diferencias recientes se aprecian en muchas sociedades latinoamericanas, y aun en los Estados Unidos.

Author:Meztigal Kagarisar
Country:Laos
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):12 June 2019
Pages:300
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ISBN:724-9-31903-842-7
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Como otras calificaciones negativas, en vez de definir por lo que se es, revelan la dificultad de los adultos para comprender los procesos nuevos en los que slo perciben carencias o rechazos de lo que se ha venido considerando como normal.

Es sustentable esa otra imagen, tan reiterada, de que los jvenes son apticos y se han despolitizado, e incluso que tendran poco inters en transformar la sociedad por medio de movimientos polticos no partidarios, porque slo les atraen los ocios televisivos, los festivales de msica y las pantallas digitales?

Como si los jvenes tuvieran el monopolio del descreimiento hacia los partidos y los gobiernos y el descenso de la militancia poltica no fuera un fenmeno extendido en todas las clases y edades. Una mirada renovada sobre este lugar comn la ha dado en el movimiento Yosoy al declarar "no somos apolticos; somos apartidaras: Pero ahora deseamos explorar otra va de anlisis.

Lo que est sucediendo es mucho ms que este lugar comn: a los jvenes les es difcil conseguir empleo y, a la vez, sorprenden por su uso fluido de las tecnologas recientes.

Sin duda, como lo han documentado varios estudios en Amrica Latina, es una paradoja del desarrollo que los jvenes tengan hoy un mayor nivel educativo que las generaciones precedentes, en promedio ms aos de escolaridad, una formacin ms amplia, y menor acceso al empleo que en otros tiempos, Profesor distinguido de la Universidad Autnoma Metropolitana e investigador emrito del Sistema Nacional de Investigadores de Mxico.

Pero lo que nos asombra no acaba aqu. En medio de condiciones laborales ms inciertas, ellos logran crearse empleos, innovan en los modos de agruparse y construir redes. Sobre todo, quienes desempean actividades creativas, como msicos, artistas visuales y editores independientes. De a hemos venido estudiando las estrategias de los jvenes en estas tres actividades en la ciudad de Mxico.

Registramos mltiples programas y formas de colaboracin colectiva realizados fuera de las instituciones tradicionales y de los mercados culturales establecidos. Estamos transitando de las industrias culturales a una economa creativa? Se est reduciendo el papel dominante de las galeras y los museos?

El tiempo de los libros en papel y los discos est cediendo ante el avance del arte pblico, las instalaciones y los festivales , la comunicacin en red y las descargas digitales? No son suficientes los estudios de rating sobre lo que se ve y se consume hoy. Necesitamos, por ejemplo, registros cuantitativos de las relaciones entre egresados de licenciaturas artsticas en universidades y desempeos profesionales, conocer la estructura de la oferta cultural confrontada con los hbitos de consumo de la poblacin.

Cmo analizar entonces un OCNI, un objeto cientficamente no identificado? A travs de las observaciones de campo nos percatamos que un buen nmero de artistas, editores y msicos, ensayaban modos no convencionales de situarse en un paisaje cultural y socioeconmico en transformacin. As lo evidencia el crecimiento de un tipo peculiar de trabajadores, ni asalariados ni plenamente independientes. Trabajan en proyectos de corta duracin, sin contratos o en condiciones irregulares, pasando de un proyecto a otro, sin llegar a estructurar carreras profesionales.

Con frecuencia , movilizan sus competencias y 10 su creatividad en procesos cooperativos, cada vez diferentes. Deben adaptarse a clientes o encargos diversos, a la variacin de los equipos con los que trabajan, al distinto significado que adquieren los oficios artsticos y culturales en escenas diferentes. Los limitados ingresos y la fragilidad de sus desempeos los obligan a combinar las tareas creativas con actividades secundarias. Conocamos unos pocos estudios de jvenes semejantes, que en Estados Unidos, Gran Bretaa y otros pases son llamados trendsetters por su capacidad de marcar tendencias; en Blgica, Espaa y Francia se nombran emprendedores por el modo de autoorganizarse al margen de las instituciones y grandes empresas, y en Francia se les dice intermitentes, aludiendo a la "discontinuidad continua" en la que se suceden "compromisos y proyectos" De Heusch et al.

Pero en Mxico no existen, como en esos pases europeos, censos de artistas o msicos, ni estadsticas que capten sus nuevos procesos creativos o cmo se organizan para crear y difundir sus trabajos, en parte a travs de redes digitales. Esta carencia, y la falta de una teora o narrativa que proporcione una visin slida del lugar de las artes en la estructura social, no permiten usar hoy un mtodo deductivo que, en un mundo ms estabilizado, derivaba de las estructuras de clase o educacin el sentido de las acciones personales.

Nos dedicamos, entonces, a estudiar cmo los sujetos desarrollan sus tareas como actores-en-red, en redes mltiples y combinadas, las cuales van eligiendo o ensamblando segn sus necesidades. En la direccin propuesta por Bruno Latour, rastreamos las asociaciones, los modos de construir agencia y dirimir conflictos. Seguir a los actores en red no es optar por el punto de vista de los individuos en lugar de las estructuras, sino tomar en serio la relativa libertad de innovacin de los actores.

Los procedimientos empleados fueron el seguimiento etnogrfico y las entrevistas en profundidad. Elegimos a los entrevistados mediante la tcnica de la bola de nieve, para detectar figuras clave en las artes visuales, las editoriales independientes y las prcticas musicales y digitales en la Ciudad de Mxico.

Buscamos conocer sus descripciones de la creatividad, los nuevos tipos de trabajo y modelos de negocio, las redes en que se inscriben o que inventan. As detectamos sus activi11 dades y lugares de insercin, identificamos a los protagonistas o figuras de referencia. Delimitamos, de este modo, una muestra discreta y representativa, no slo de los sujetos sino tambin de los vnculos que les confieren significado y valor.

Obtuvimos para cada una de las reas mencionadas mapas de los actores ms reconocidos por los pares, espacios de formacin y desempeo profesional, eventos o escenas, proyectos y centros culturales sobresalientes. En las entrevistas con los individuos o grupos seleccionados conocimos sus trayectorias y experiencias en inauguraciones, ferias, conciertos, festivales y comportamientos cotidianos. Este ltimo volumen incluye, adems de una parte del estudio en la Ciudad de Mxico, la investigacin de temas semejantes realizada en Madrid por un grupo de antroplogos de la Universidad Nacional de Educacin a Distancia, coordinado por Francisco Cruces.

Mediante seminarios conjuntos de los equipos de investigadores de ambas ciudades, fuimos comparando los resultados, el tipo de cambios que manifestaban los comportamientos de los jvenes respecto de la historia cultural y social, y elaboramos en colaboracin los dilemas metodolgicos. Las trayectorias examinadas de sujetos que cumplan esos requisitos aparecen en ambas ciudades como combinacin de comportamientos innovadores, a veces con desempeos brillantes y alta dosis de precariedad, inestabilidad, dificultades para vivir permanentemente en el proyecto y nunca tener y1o consolidar una carrera profesional.

Son los emprendimientos independientes de estos pequeos grupos alternativas al desempleo de los jvenes, aunque sea dentro del sector cultural? Cmo se combinan los ingresos, la creacin de nuevas cadenas de valor econmico y simblico con los modos tradicionales, institucionales o empresariales de desarrollo de la cultura? Pedimos entonces a Ernesto Piedras, autor del primer estudio mexicano sobre economa del conjunto de las industrias culturales, Cunto vale la cultura? Mxico, , que usara sus herramientas para caracterizar el universo de los jvenes creadores.

Con el equipo de economistas con el que viene trabajando bajo el nombre de Nomismre, S. Parti de las preguntas formuladas por los autores de la investigacin etnogrfica; una vez teniendo esos primeros resultados, busc conocer las condiciones de trabajo de los jvenes creadores entre 18 y 35 aos, sus modos de organizacin, las relaciones con instituciones y empresas, los financiamientos, los usos de tecnologas y sus posiciones sobre la propiedad intelectual, as como sus expectativas hacia el futuro.

Abarcaron los campos de las artes visuales, la creacin multimedia, los editores independientes, la msica y el cine. El estudio logr situar las experiencias y dificultades de los y las jvenes creadores en sus trabajos, en comparacin con los niveles de ocupacin de la poblacin general de la capital mexicana en la misma edad.

Cunto influye el nivel de escolaridad, el gnero y el acceso a fuentes de financiamiento en cada una de las actividades exploradas? Cmo estn cambiando la viabilidad de sus emprendimientos independientes y la comunicacin con los pblicos? Mejoran sus ingresos en los distintos campos al utilizar las tecnologas digitales?

Qu porcentaje de sus recursos econmicos provienen de becas y apoyos pblicos o privados a la produccin, ayudas nacionales e internacionales o incluso familiares? Como se ver al leer los resultados de esta investigacin, contamos ahora con una cuantificacin precisa de estos rubros. El uso de sitios y blogs es muy valorado para obtener informacin y recursos, difundir sus obras e interactuar en red.

Twitter, Facebook, Google, Myspace o Flickr? La naturaleza de los trabajos y las prcticas creativas inclina en diferentes grados las preferencias. Las tecnologas de informacin y comunicacin TIC , coinciden todos, potencian la creatividad y facilitan las dinmicas de trabajo colectivo; al mismo tiempo, algunos creadores entienden que ponen en riesgo los derechos de propiedad intelectual.

No slo para estimular las inversiones econmicas, sino para reorientar las polticas pblicas con mejor rendimiento y evaluar si la educacin est formando como evidentemente no ocurre para impulsar el desarrollo en sus condiciones actuales. Los resultados del presente estudio muestran un deficiente aprovechamiento de la potencialidad productiva de los jvenes. A partir del informe sobre la economa de las prcticas culturales de los jvenes, cuatro investigadoras que participaron en el trabajo etnogrfico de la primera etapa escribieron tres textos comentando los nuevos materiales.

De manera que este libro ofrece, a la vez, una visin con varias perspectivas sobre lo que est sucediendo en las prcticas creativas de los jvenes y sobre la experiencia compleja que implica el trabajo transdisciplinario.

Encontramos que varios artistas, por su lado, ante la crisis de las formas tradicionales de produccin, circulacin y recepcin del arte, se hacan preguntas sobre la organizacin social de las actividades culturales y construan hiptesis para salir de las dificultades.

Esta combinacin de perspectivas est presente en la lectura que Carla Pinochet Cobos -antroploga- y Vernica Gerber Bicecci -artista visual y escritora- hacen de los resultados del estudio socioeconmico ofrecido por Nomismre. Su material cualitativo les ayuda a cuestionar qu alcance puede tener en las artes visuales el analizarlas como "industria" creativa, en qu sentido las ocupaciones y los emprendimientos de estos creadores son cuantificables.

Ciertas producciones son remuneradas, algunas se insertan en el mercado, participan en ferias comerciales de arte y estimulan circuitos urbanos de turismo cultural. Pero cuando se presta atencin al carcter cualitativo de las experiencias creativas, a los espacios de convivencia, colaboracin y participacin comunitaria, se vuelven significativas las prcticas no retribuidas que proporcionan satisfacciones y crean sentido.

Encontramos as, que no coinciden completamente lo que ocurre en la economa creativa, el nivel micro de las economas domsticas y las lgicas grupales e individuales. Las innovaciones tecnolgicas en los procesos culturales representan la mayor alteracin en los vnculos entre economa y cultura. Reconversin digital de las empresas; los cambios tecnolgicos en las maneras de producir y circular los libros, en el diseo grfico e in15 dustrial; la organizacin reticular del trabajo, as como la emergencia de nuevas profesiones y cadas de otras, son algunos de los cambios que asignan protagonismo a los jvenes techsetters.

El lugar, en apariencia privilegiado, que ocupan estos jvenes con alto nivel educativo y destrezas apropiadas para los actuales modos de trabajo y negocio no los libra de compartir con el resto de la juventud la falta de contratos laborales y salario fijo, de prestaciones sociales y seguridad ms all del corto plazo.

No obstante, escribe Enedina Ortega Gutirrez, su uso fluido de las redes les habilita un universo de conexiones donde reciben valoraciones singulares, son requeridos por coolhunters y les permiten disfrutar cierta autonoma en la eleccin de sus tareas y la distribucin de su tiempo.

Su versatilidad para cruzar fronteras disciplinarias y entornos culturales desorganiza las categoras habituales de los estudios cuantitativos.

No basta, por ejemplo, saber cuntos disponen de internet en casa en la Ciudad de Mxico, En cuanto al futuro, apenas existe, a corto y mediano plazos: slo la mitad de los jvenes universitarios han escuchado hablar de las Afores o piensa en el retiro laboral. Pero el bono demogrfico y digital que representa esta masa de jvenes queda como algo difuso en una sociedad donde se deja la innovacin a las empresas privadas, sin una poltica digital, sin una agenda estatal y una legislacin que canalicen la accin crtica de los movimientos ciudadanos.

Si casi no tenemos estadsticas sobre la participacin de los jvenes en las llamadas industrias creativas, la informacin es inexistente respecto de los porcentajes de hombres y mujeres. Otros lugares, como los 16 museos y las publicaciones especializadas, donde se manifiesta ese requisito bsico para la resonancia del trabajo artstico que es la visibilidad, otorgan tambin lugares disparejos. Una mirada ms prolija a los datos, la cual desglosa el reconocimiento de hombres y mujeres en distintas fases del trabajo artstico, revela que entre los jvenes predominan los varones en las exposiciones de obras, mientras las mujeres aparecen en labores de enseanza y gestin: pareciera haber una representacin femenina ms elevada en los servicios educativos y aun en la direccin de museos que en los programas de las muestras.

Tambin las diferencias de edad son indicativas: la cantidad de mujeres muy jvenes dentro del mundo artstico suele ser alta hasta los 24 aos, luego se reduce y vuelve a incrementarse hacia los 34 aos. Como muestra Hernndez Unzueta, estas primeras cifras en Mxico se asemejan a las de pases donde la desigualdad de gnero ha sido ms estudiada en las artes, como sucede en Australia. Ya sabemos, por los estudios de Ernesto Piedras en Mxico y por investigaciones de economa de los bienes simblicos en otros pases Thorsby, Tolila , que la economa de la cultura avanza mejor cuando analiza las empresas formales que pagan impuestos y circulan sus bienes en espacios convencionales.

El paisaje se desdibuja cuando se trata de abarcar la economa sombra, que se extiende en los senderos difusos del trabajo informal, la llamada piratera, e incluye tambin muchas actividades laborales cumplidas en "negro" o tercerizadas por las grandes empresas.

Poco de esto aparece en los censos econmicos. La interdisciplina ser entonces ese lugar donde las limitaciones de unas ciencias se arreglan con los recursos de las otras?

Hasta cierto punto funciona la antigua metfora de la red: si con la que yo tengo slo puedo captar un tipo de peces, veamos si la del vecino, que tiene agu17 jeras con otro diseo, captura ms. Pero lo ms fecundo es construir juntos un espacio entre disciplinas, o mejor transdisciplinarios, que no las conecte externamente sino que las involucre desde su trama interna, desde lo que saben, lo que suponen, lo que les resulta abismal dentro de su propio proyecto.

Doy un ejemplo. En una primera lectura de la encuesta que realiz a jvenes creadores, el grupo de economistas con el que trabajamos en Mxico vio con asombro que gran parte de lo producido no responda a una demanda social, que casi todos los artistas visuales, editores independientes, msicos y artistas multimedia no reciban, de sus actividades creativas, ingresos suficientes para sobrevivir y obtenan la mayor parte de sus recursos econmicos de otras actividades.

Los antroplogos aprendimos a relativizar la importancia asignada por los artistas a su zona creativa dentro de la lgica socioeconmica, en tanto los economistas descubrieron en su informacin cuantitativa lecturas cruzadas que modificaban el sentido d2 ciertas cifras.

Las actividades creativas, la flexibilidad y la precariedad de su insercin social son difcilmente aprehensibles por una sola disciplina. Necesitamos datos cuantitativos firmes, recolectados de forma siste18 mtica y por periodos prolongados; a la vez, la singularidad y ambivalencia de los trabajos estticos requieren la descripcin etnogrfica, cualitativa, las historias de vida y la captacin densa de hechos que incluyen varios sentidos.

Parcialmente, los comportamientos de los artistas visuales, los msicos, las editoriales y las redes digitales forman parte de lo que puede llamarse economa creativa. Pero la capacidad autogestiva de las generaciones jvenes, sus innovaciones en los procedimientos de produccin y comunicacin, descarga y transmisin, apunta hacia una reconfiguracin de las formas de organizacin de los movimientos culturales que trasciende los rdenes sedimentados de las instituciones y las empresas.

Fue significativo, al entrevistar a los jvenes trendsetters, techsetters, emprendedores o prosumidores, que hablaran mucho menos crticamente de las instituciones o industrias creativas que sectores de anteriores generaciones interesados en ser vanguardia transformadora de sus campos.

Esperamos que esta reunin de datos cuantitativos y cualitativos sobre procesos socioculturales, tan dinmicos como poco estudiados, sirva para revitalizar el desarrollo cultural en Mxico. No parece posible reformular las polticas en estos campos con la escasa investigacin disponible sobre los comportamientos de productores, mediadores y pblicos, ni limitndose a una sociologa de la cultura aplicada a las instituciones pblicas y los mercados empresariales. Los jvenes no slo estn respondiendo a la exclusin de los espacios laborales, sino proponiendo en sus redes y actuaciones modos multifocales de crear, difundir y acceder, de agruparse y volver accesible lo que se produce en el propio pas y en el mundo.

El conocimiento que estamos alcanzando sobre sus desempeos no permite calificar como apata su desinters hacia el orden injusto, o el desorden, que los deja afuera. Ms bien, sugiere la necesidad de renovar las acciones y programas culturales de acuerdo con los modos emergentes de sociabilidad y creatividad.

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