ADELGAZAR SIN MATARSE JAMIE BRUGOS PDF

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Author:Megar Nikolmaran
Country:Somalia
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):14 April 2007
Pages:422
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ISBN:138-7-28806-494-8
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Asimismo, todas las enfermedades degenerativas estn vol- vindose epidmicas, desde la diabetes, la arteriosclerosis, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, etc. Un reciente estudio del Centro de Control de Enferme- dades CDC en Atlanta, dependiente del gobierno federal, afirma que Estados Unidos ser el pas de los obesos en , ao en el que ms de la mitad de la poblacin ser obesa y vivir menos que sus padres.

Y segn afirma Roland Sturn, de la Rand Corp. La cifra de obesos casi se duplic entre y , pero el nmero de los que tienen sobrepeso de 50 kilos o ms megarexia se cuadruplic en el mismo pero- do. Adems, en unas Tambin segn el CDC, los gastos mdicos de enfer- medades vinculadas con la obesidad ascendieron en a Es fcil hablar de estadsticas y porcentajes, pero es nece- sario profundizar en ellos para comprenderlos y valorar la dramtica realidad que representan.

Est tan demostrado que las personas obesas viven menos que las compaas de seguros aumentan el precio de sus pli- zas hasta tres y cuatro veces ms para las personas con sobre- peso, porque saben que van a morir antes. Mientras escribo este libro y el mismo da que cumplo 65 aos, aparece en la prensa norteamericana una noticia titu- lada: La obesidad amenaza con ser la causa de muerte nme- ro uno en Estados Unidos.

En ella, Julie Louise Gerberding, directora de los Centros para el Control y la Prevencin de Enfermedades CDC alerta sobre el aumento de la obesi- dad, que amenaza con convertirse en la primera causa de muer- te en Norteamrica y sugiere que las personas obesas elimi- nen caloras al da o las quemen haciendo ejercicio para evitar que sigan engordando. Lamento no poder estar de acuer- do con ella, no creo que la cuestin sea tan sencilla como que- mar caloras diarias, seguir comiendo la misma basu- ra que les est engordando y esperar obtener resultados.

La verdadera amenaza para la salud de la humanidad no es la obesidad, sino la malnutricin que da lugar a esa obesidad. Comiendo menos y desnutrindose se puede adel- gazar, pero se acorta la vida. Lo verdaderamente importan- te para alargar la vida es adelgazar sin matarse. Megarexia: peligrosa epidemia fuera de control 27 Como veremos, y creo que soy el primero en explicar- lo claramente, la realidad es que las personas que viven menos son las personas desnutridas, sean o no obesas.

Y la mayora de las personas obesas que he conocido estaban desnutridas e incluso, muchas de ellas, anmicas. El estar obeso no quiere decir estar bien nutrido, ni siquiera sufi- cientemente nutrido.

Pero tampoco el estar delgado lo garantiza. Es muy frecuente que la persona obesa se sorprenda al hacerse un anlisis de sangre y enterarse de que est anmi- ca, pues la idea generalizada es que el que est obeso es por- que est sobrealimentado. La realidad, en el mundo desarro- llado, es que el obeso est sobrealimentado con comida basura, caloras vacas, alimentos que no alimentan pero engordan y sin embargo, est subalimentado de nutrientes esenciales.

Tan peligroso es estar obeso como estar delgado y des- nutrido. En ambos casos, son personas que morirn ms jvenes y tendrn ms propensin a padecer todas las enfer- medades degenerativas. Dicho ms claramente, hay dos tipos de personas desnutridas: A Aquellos que no toman una cantidad suficiente de nutrientes esenciales, o lo hacen inadecuadamente, pero s consumen abundante comida basura.

Estas perso- nas estarn obesas y morirn jvenes como consecuen- cia de alguna enfermedad degenerativa. B Y aquellos otros que tampoco toman una cantidad suficiente de nutrientes esenciales, o los toman inadecua- damente, y, adems, para no engordar evitan tambin los alimentos basura.

Hablaremos ampliamente de todo esto en el libro. Uno de los motivos fundamentales por los que me fui a vivir a Estados Unidos es que en mi primer viaje, como ya relat, sufr una fuerte conmocin al observar la enorme pro- porcin de obesos que aqu existe y el grado exagerado de esas obesidades. Para m fue traumtico ver a todos esos nios y nias de 10, 12 o 15 aos deformados completa- mente por la grasa, entorpecidos en sus movimientos y, en muchos casos, acomplejados. Se vean gravemente afecta- dos en su desarrollo intelectual y condenados, sin culpa y para toda su vida, a luchar contra innumerables problemas de salud y, en definitiva, a morir mucho antes de lo que debie- ran.

Hubiera querido acercarme a ellos y a sus padres y decir- les: Puedo ayudarles! Por desgracia, ha habido tal cantidad de charlatanes, de dietas absurdas, de pastillas milagrosas que no sirven para nada que seguramente me hubieran tomado por un loco.

En cualquier caso, este problema afecta a tantos millones de nios que poco hubiera podido hacer enfrentndolo per- sonalmente. En ese momento decid que no poda permanecer de bra- zos cruzados ante tan grave situacin, que no era tico des- entenderme de tantos sufrimientos, que tras una experien- cia de ms de 40 aos en este campo, era quiz la persona que poda y deba ayudarles.

Fue en ese momento cuando decid escribir este libro! Hace ms de trece aos, cuando publiqu mi primer libro sobre diettica, Dieta isoproteica. Adelgace definitivamen- te con salud, ya me haba enfrentado, con un xito sin pre- Megarexia: peligrosa epidemia fuera de control 29 cedentes, a los casos ms difciles de obesidad. En Espaa los nicos estudios oficiales de nutricin se dan en la medicina, y la especialidad llamada endocrinolo- ga y nutricin est orientada al tratamiento de enfermeda- des y la nutricin adecuada para las mismas.

Sucede igual en Estados Unidos, donde la enciclopedia nutricional de la clnica Mayo estudia meticulosamente la nutricin adecua- da para cualquier enfermedad, pero apenas menciona la nutricin ideal para individuos sanos. Fue por eso que al llegar a Estados Unidos decid hacer un doctorado en nutricin Ph. Durante esos estudios me especialic en los casos exagerados de obesidad, a los que llamo casos de megarexia. Muchas veces hemos odo decir que la obesidad es una enfer- medad y tambin que, en muchos casos, es la causa de la diabetes u otras enfermedades degenerativas.

Esto no es cierto, la obesidad no es una enfermedad ni la causa de otras. Segn mi criterio, es slo un sntoma de malnutricin, y es sta la que adems de causar la obesidad causa tambin todas las enfermedades degenerativas.

La obesidad es, en muchos casos, un sntoma de desnu- tricin de las partes nobles del organismo msculos, rga- nos internos, etc. Y repito: esa malnutricin o desnutricin de los tejidos nobles que es la causa de la obesidad es tambin la causa de todas las enfermedades degenerativas diabetes, arteriescle- rosis, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, etc.

Por eso voy a demostrar que al nutrirnos correctamen- te, al proporcionar la nutricin ideal a nuestros tejidos nobles, lograremos dar marcha atrs a la obesidad y proteger nues- tro organismo contra todas las enfermedades degenerativas. Aprenderemos a adelgazar sin matarnos. Es asombroso que los cientficos y los investigadores espe- cializados ms preparados del mundo sigan considerando la obesidad como la causa de las enfermedades degenerativas, en lugar de comprender que slo es un sntoma ms de la verda- dera causa.

Recientemente, la revista Nature public un estu- dio realizado por un equipo del Imperial College de Londres y del hospital Hammersmith en el que dicen haber comprobado que las personas obesas carecen o tienen una cantidad muy pequea de la hormona de la saciedad PYY , que reduce el apetito tanto en individuos gordos como en delgados. El profesor Steve Bloom, que colabor en el estudio, advir- ti que la obesidad es una enfermedad real que dobla la inci- dencia de casi todos los tipos de cncer, adems de ser la cau- sa de infartos, enfermedades del corazn y diabetes, y que todos los logros de la civilizacin se estn reduciendo a cero porque no somos capaces de dejar de llenar nuestro est- mago.

Afirma, incluso, que nuestra poblacin vivira 10 o 15 aos ms si fuera capaz de controlar su apetito. Siguen sin darse cuenta de que el verdadero problema no es comer menos, sino comer menos basura y ms alimen- Megarexia: peligrosa epidemia fuera de control 31 tos nutritivos. Como comentario a la noticia se incluye que entre los alimentos que tienden a producir ms cantidades de la hormona PYY, que es una protena, se encuentran la grasa y algunos alimentos altos en fibra.

Es increble la ceguera ante lo evidente, la hormona PYY, como todas las hormonas, es protena, y no cualquier alimento, sino slo los que contienen protenas, puede ayudar a producir ms hormonas.

Decimos que la obesidad no es una enfermedad sino un sntoma de malnutricin, pero la exageracin de la obesi- dad o, mejor dicho, la malnutricin continua que produce una obesidad exagerada puede llegar a enfermar nuestro cerebro, convirtindose as en una enfermedad que llamare- mos megarexia. As como la anorexia es una enfermedad que afecta al cerebro distorsionando la realidad y haciendo que las per- sonas afectadas, pese a estar extremadamente delgadas y desnutridas, se vean gordas hasta el extremo de llegar a la muerte, tambin la megarexia afecta al cerebro y hace que las personas obesas, con desprecio del dao que pueda cau- sar a su salud el sobrepeso, y en contra de las opiniones de sus amigos o familiares e incluso de su propio mdico, sigan vindose bien.

Y que, perdiendo la conciencia de la realidad, sigan acumulando peso y grasa hasta llegar a extremos de personas que con ms de kilos casi no caben por las puertas de sus habitaciones. Estudiemos un poco ms a fondo las semejanzas entre la anorexia y la megarexia y los caminos que conducen a cada una de estas enfermedades.

En sus etapas iniciales, el proceso que conduce a la ano- rexia empieza por un simple y natural deseo de estar ms delgado. Pero la ignorancia generalizada que existe hoy da sobre la nutricin conduce al paciente a reducir drstica- mente la ingestin de alimentos, debido a la absurda idea aunque a simple vista parezca muy sensata de que para adelgazar hay que comer menos.

Esto conduce a la desnu- tricin, que termina por afectar al cerebro. Como veremos, las personas empiezan a acumular gra- sa, generalmente, porque la ingestin frecuente de alimen- tos basura no les permite tomar los nutrientes esenciales que su cuerpo necesita.

Es lo que llamo malnutricin o desnu- tricin de los tejidos nobles. Y es esa malnutricin y la con- siguiente bajada de su metabolismo, y no el exceso de ali- mentos, lo que les hace acumular grasa. Desgraciadamente, estamos tan rodeados de alimentos basura que no alimen- tan y slo engordan que resulta difcil librarse de ellos. Lo que origina la anorexia es que cuando una persona malnutrida, en su afn de adelgazar, reduce la ingestin de alimentos, la desnutricin de sus tejidos nobles se agudiza, dando lugar a una prdida de msculo, una bajada del meta- bolismo y, como consecuencia, un aumento de la propor- cin de grasa.

Pese a perder peso, la cantidad de grasa deba- jo de su piel se mantiene o aumenta y el paciente sigue vin- dose gordo con grasa , aunque sus msculos se vayan con- sumiendo al tiempo que sus rganos y su cerebro. Su reac- cin ser comer an menos, lo que cierra un crculo vicioso que puede conducir al paciente a adelgazar y a desnutrirse hasta la muerte.

Megarexia: peligrosa epidemia fuera de control 33 La megarexia tambin comienza por un natural y sensa- to deseo de estar bien nutrido, fuerte y sano, o cuando se es nio, por el deseo natural de las madres de que su hijo se vea fuerte y sano. Pero la misma ignorancia sobre nutricin hace confundir el estar sano con el estar gordo, lo que con- duce a atiborrarse de comida sin diferenciar lo nutritivo de los alimentos basura.

Esta acumulacin de grasa, al principio y mientras se es joven, no resulta molesta, y si no es excesiva puede ser has- ta un motivo de orgullo para el nio, pues le da una supe- rioridad frente a sus compaeros ms delgados y hace que todos los adultos que conoce, empezando por sus padres, festejen lo sano y fuerte que est.

Esto hace que un enor- me porcentaje de los jvenes norteamericanos no vean la obesidad como un mal, sino como algo positivo. Podemos extraarnos, entonces, de que lleguen a ser obesos? Lo ms grave es que la malnutricin que afecta a sus cuer- pos tambin lo hace a sus cerebros.

Est ms que demostra- do que la misma malnutricin que provoca la obesidad es la causa del fracaso escolar y del bajo rendimiento intelec- tual de muchsimos adultos. Hay infinidad de estudios que demuestran que un mal desayuno hace un mal estudiante.

El cerebro es protena, desde las neuronas hasta los neuro- transmisores son protena, y la grasa es tambin esencial para el buen funcionamiento del cerebro. La malnutricin que llega a afectar el cerebro de los nios no slo les hace menos inteligentes, sino que al dificultarles la comprensin de las cosas les vuelve ms intransigentes, rebeldes, hostiles y propensos a la mala educacin, la con- flictividad y la delincuencia.

Son vctimas fciles de los tra- ficantes de drogas debido a su inseguridad. Puede alguien sorprenderse del aumento de la drogadiccin y de la delin- cuencia juvenil? He tenido infinidad de experiencias sobre los efectos de la buena nutricin en el funcionamiento cerebral. La inmen- sa mayora de los nios obesos que he tratado eran malos estudiantes y no he tenido ni un solo caso que no mejorara espectacularmente sus notas despus de haberlos sometido, durante ms de seis meses, a una dieta muy nutritiva y adel- gazante.

Tanto en la megarexia como en la anorexia es difcil deter- minar el momento en que los afectados pueden empezar a ser considerados enfermos. El origen de las dos enfermeda- des es el mismo: la desnutricin del cerebro, aunque en un caso sea por exceso de alimentos basura y en el otro, por la eliminacin de todo alimento. No obstante, siempre existe una falta de alimentacin del cerebro. En ambos casos, la enfermedad slo puede considerarse establecida cuando el cerebro ha sido daado hasta el extremo de perder la con- ciencia de la realidad, momento este en que el paciente es incapaz de aceptar que tiene un problema de salud y que necesita ayuda.

Generalmente, en estos casos se requiere la intervencin de un profesional para lograr la necesaria cola- boracin del enfermo. Sera maravilloso que existieran pro- Megarexia: peligrosa epidemia fuera de control 35 fesionales verdaderamente especializados y con los necesa- rios conocimientos de nutricin.

Despus de ms de 40 aos dedicado al asesoramiento nutricional, he tenido la oportunidad de conocer a miles de personas con estos padecimientos. En la mayora de los casos llegaron a m de la mano de sus familiares o amigos, pues ellos no consideraban que tuvieran ninguna necesidad de cambiar su aspecto fsico ni su forma de alimentarse. Ni siquiera consideraban que su salud estuviese en peligro. Slo despus de haber obtenido amplios resultados y de haber empezado a cambiar su situacin, es cuando empezaron a concienciarse de su estado anterior.

En numerosas ocasio- nes he odo comentarios del tipo: Yo, antes, no me daba cuenta de que estaba muy obesa, es ahora, despus de per- der 30 kilos, cuando me doy cuenta. Por qu nadie me deca nada? Ahora s que puedo seguir adelgazando y llegar a mi peso ideal, a mi peso saludable. Existe otro tipo de megarexia: la que afecta a personas que, aunque son conscientes de que estn obesas, han sufrido tan- tos fracasos en sus intentos por adelgazar que ya han arroja- do la toalla, se consideran incapaces de perder peso y recha- zan de antemano todo intento de lograrlo.

Segn su forma de ser, reaccionan ante esta situacin de diversas maneras: desde las ms positivas, que tratan de convencerse de que as es su naturaleza y se aceptan como son, hasta las ms negativas, que terminan odindose a s mismas y a todo lo que les rodea, sien- do vctimas de terribles depresiones que pueden terminar en suicidio.

Evidentemente, la primera reaccin es la menos mala y la que constantemente omos que recomiendan muchos mdi- cos y psiclogos, a quienes su falta de conocimientos sobre nutricin les impide poder recomendar la solucin ideal: recu- perar el peso correcto y adelgazar sin matarse. Si el exceso de peso y la megarexia no tuvieran solu- cin sera un grave problema, pero no es as.

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